La filmoteca Maldita
La cultura es nuestra. Defendamosla.
Quienes me conocéis sabéis que, además de los platos, mi otro gran refugio cuando la cabeza me va a mil por hora es el cine. Podría hablar durante horas de películas de terror, de cine bizarro y de esas joyas raras que te salvan una noche de ansiedad. Y gran parte de ese refugio existe gracias a uno de mis mejores amigos: el Feo.
Él es la mente detrás de La Filmoteca Maldita y del proyecto Zoowoman. Durante años, se ha dedicado en cuerpo y alma a recuperar y divulgar cine de culto, películas descatalogadas y rarezas imposibles de encontrar. Lo hacía gratis. Sin publicidad, sin intermediarios, sin ánimo de lucro. Solo por el puro romanticismo de democratizar la cultura y que cualquiera pudiera acceder a obras que estaban perdidas.
Pero parece que compartir cultura libre molesta a los que tienen el monopolio.
Ahora mismo, mi amigo se está enfrentando a un infierno judicial. La empresa de Enrique Cerezo lidera una denuncia contra él pidiéndole 2 años y medio de cárcel y 870.000 eurazos de indemnización. Sí, casi un millón de euros por compartir películas antiguas y raras que el propio sistema había abandonado.
Es exactamente la misma historia que vivimos en la electrónica: los gigantes de la industria y los “empresaurios” privatizando la cultura, aplastando al underground y a la gente que cuida la base por puro amor al arte. Te roban el espacio y luego te cobran la entrada.
Ver a un colega pasar por este nivel de acoso judicial me revuelve el estómago. Convivir con esta espada de Damocles encima te destroza la salud mental. No es justo y no podemos mirar a otro lado.
Os pido de corazón que le deis difusión a su caso. Hablad del Feo, de La Filmoteca Maldita, compartid lo que está pasando y haced ruido. Si permitimos que el capital censure y privatice hasta las películas más oscuras de la historia, nos quedaremos sin refugios.
Todo mi apoyo, amigo. La cultura es nuestra, no de sus carteras.





Me aficioné a el Feo en la pandemia, es muy injusto todo esto, además viniendo la demanda de quien viene,