Julio 26
Un mes raro, pero de los buenos. De esos en los que miras alrededor y te das cuenta de que estás en un sitio donde hacía mucho tiempo que no estabas: tranquila.
Han sido semanas de movimiento, pero desde otro lugar. Me he ido a pinchar a Salobreña (Orgullo de Salobreña) y a Benidorm (Indieverso Festival), disfrutando de la cabina sin esa ambición devoradora de antes ni esa angustia existencial que me obligaba a decir a todos los bolos que sí por miedo, simplemente conectando con la gente, disfrutando un montón y volviendo al NuDisco e IndieDance (que últimamente solo pinchaba Open Format y me apetecía hacer otra cosa). También he estado rascando música con ganas, haciendo edits de rock para mi bolo en el Balea Fest de Malpica, o buscando cumbiones para el Sonrías Baixas, reconectando con el placer de diggear en bandcamp, soundcloud, etc. Desde el octubre pasado que no abría el ableton para hacerme algún edit.
De hecho, ya estoy preparando la sesión para el Sonorama, que será mi despedida de allí. Mi última vez en ese escenario, y la encaro con la satisfacción de haberlo dado todo y saber cuándo cerrar etapas. Ya escribi sobre esto en un post de mi instagram, pero aunque el Sonorama siempre me ha gustado y Aranda ha sido literalmente mi casa en muchas ocasiones (y además fueron los primeros en llevarme a Ibiza) siento que los festivales tan grandes ya no son parte de mi camino. Voy mas por ver a la gente que sólo puedo ver allí. Y quiero despedirme bien.
La semana que viene vuelvo a pinchar a Sada... ¡qué alegría! Luego en Almería coincido con Mind Enterprises y mis amigas de Bala. Va a molar mucho. ¿Cuánto hacía que no me sentía así? Con ganas de festival, con ganas de ver a gente y socializazr.
Entre bolo y bolo, he vuelto a mis refugios de siempre: he ido al cine a volver a ver “Obsession” porque me flipa (y en el psicólogo me ha servido muchísimo para hacer terapia hablando de ella), me he metido PEC otra vez en el Red Dead Redemption 2, y Mimi me ha estado tatuando casi todo el brazo con Ghostface y Jason Voorhees (aún me queda para terminarlo, pero va cogiendo una forma increíble, me falta Jigsaw). También volví a los patines en línea —peleándome con el dolor de espinillas por no doblar bien las rodillas— y he vuelto a pisar el gimnasio sin exigencias y bueno, sin muchas ganas también, pero con los patines voy moviendome.
Y hay una victoria enorme este mes de la que me siento orgullosísima: he dejado de fumar. De hecho, estoy tan bien y tan estable que en la próxima revisión psiquiátrica vamos a valorar si empezamos a retirar la medicación. Nunca me había sentido tan serena ni tan centrada.
(Ah, y España ha vuelto a ganar el mundial; no soy muy nacionalista, pero por supuesto que me alegro, y Borja Iglesias es el mejor).
En lo terrenal, he estado tomando decisiones para asegurarme esta tranquilidad a largo plazo. Cerrando temas financieros con el banco y metiéndome a aprender sobre inversiones, neobancos, fondos indexados, acciones y bolsa, por si acaso me da por ahí, ahora que tengo mi casa pagada y me ha quedado el piso de mi madre tengo que ponerme las pilas en cosas de adulta.
Ya comenté que ultimamente también estoy muy activa en el barrio y los parroquianos: estuve con Chema, un vecino del barrio, comiendo en su casa de acogida para gente sin hogar, una de esas experiencias que te bajan a tierra, también tuve que acompañar a un vecino a servicios sociales por que le desalojaron del piso, pero me da que esa historia no va a acabar bien.
Obviamente, también ha habido ruido en mi instagram. Es imposible debatir con según quién cuando intentas hablar de la precariedad de la industria, el modelo de negocio o defender causas como Free Palestine. Te llaman “llorona”, “quejica” o “Charo” (y retuercen el relato para atacarte, se inventan cosas…), pero a los que vienen a amenazar o insultar: bloqueo directo. Ya no les hago caso ni pierdo un segundo de mi energía en quien solo busca destruir. Antes me afectaban bastante los comentarios negativos y el hate, pero ahora ya… es que me da hasta un poco de risa, qué necesidad hay de inventarse cosas sobre mi para dejarme mal, cuando yo misma me he autoboicoteado durante años.
Lo guay: Que hasta Teo Tormo —un profesional de la escena al que conozco y admiro desde hace mil años— me felicitara por mis posts y por decir las cosas como son... buah, eso fue para enmarcarlo. Me dió bastante subidón.
Y entre todo esto, por supuesto, está mi madre y su recuerdo. La echo muchísimo de menos. Tengo aquí en casa sus cenizas y no me decido a qué hacer con ellas, pero me gusta tenerlas cerca. Aunque la mayor parte del tiempo me asalta la culpa y me siento mala hija cuando me paro a pensar en todo lo que ella hizo por mí. Por esto también estoy viendo a mi psicólogo una vez a la semana desde navidades. Me está viniendo muy bien y siento que he mejorado en algunas cosas. Otras… pues la impulsividad a veces me sigue jugando malas pasadas, pero intento aprender.
Y esta sensación de paz, de estar animada, cero agobiada y disfrutando de mi espacio y la tranquilidad... es raro, pero es la ostia.



Me alegro un montón, Eme. 💚
Amemos los meses raros. Enhorabuena por dejar el tabaco, es una gran liberación. Beso enorme.