Carta al Sonorama
Gracias y hasta siempre.
He pisado los escenarios de Sonorama durante bastantes años y he asistido como público desde 2011. He podido pinchar en casi todos sus espacios; recuerdo una vez con DJ Amable que fue memorable (y me encontré con mi ex y no fué un drama) y otra con Meneo cantando “I Don’t Want to Miss a Thing” de Aerosmith con todos los mecheros y móviles en el aire iluminando la pista. También “toqué” por primera vez con banda mis canciones “Giant” y “Swim” junto a Guille (Bravo Fisher), Josephine (Nimio) y Claudio (y además versionamos VideoGames de Lana del Rey). En otra ocasión, pinché mi remix de “Errante” de Niños Mutantes y todo el mundo se la sabía (fue increíble). Además, gracias a Sonorama fui a pinchar a Ibiza un par de veces y presenté allí el documental “Miedo al miedo” con todo el equipo de realización (Menchu & friends). Después de ver el docu acabamos llorando en la sala, haciendo terapia de grupo, y yo sin poder articular palabra de la emoción. También presenté mi último libro allí.
Por eso, cuando en octubre del año pasado me propusieron Javi Ajenjo y Vero O.C. volver a pinchar para cerrar el escenario Aranda el sábado —el día más fuerte del festival— sentí una alegría inmensa de seguir cumpliendo sueños. Para cualquier DJ que se quiera dedicar a esto, que te ofrezcan ese horario, ese escenario y ese día, en el que te pueden ver hasta 35.000 personas, es... lo mas grande. Recordemos que por el Sonorama pasan cerca de 140.000 personas en total.
Pero un mes después de esa llamada, en noviembre, murió mi madre.
Y, por decirlo de alguna manera: mis prioridades cambiaron, mi vida cambió y yo cambié.
Sonorama es, sin lugar a dudas, uno de los festivales más increíbles, auténticos y generosos de este país. Le debo muchísimo y siempre voy a estar inmensamente agradecida por la confianza ciega que han puesto en mí durante todas estas ediciones. El personal técnico y artístico, los currantes, los camareros, el staff, Vero, Sito, Javi, Zulima… la gente del pueblo y la asociación Art De Troya y El Planeta Sonoro... TODXS me han tratado siempre increíblemente bien. Pinchar allí me ha venido maravillosamente para mi carrera y para mi. Además en el Sonorama he hecho de todo… he llorado, he reido, me he enamorado, me han roto el corazón, he besado a chicas, he besado a chicos, he conocido a mis ídolos musicales, me han cantado cumpleaños feliz, he dormido en el camping, en el glamping, en pisos, en el cesped del escenario Charco, en un parador a tomar por culo, en un coche, he ido a la famosa la comida para artistas, tienen el mejor backstage de todo el pais (con jamón!!), he dado una masterclass… y si, si, también encontrarme con mi ex fué bonito.
Hay un montón de DJs increíbles, mejores que yo. Yo no hago “shows”, solo mezclo canciones con más o menos gracia. Y aunque sé que por experiencia puedo sacar adelante la sesión sin fallos, vivo estos sets en estado de alerta, con el miedo constante a que me dé un ataque de pánico o a que la ansiedad y los nervios me jueguen una mala pasada. Me corto muchísimo a la hora de desahogarme bailando porque siento el peso de miles de personas juzgandome en cada movimiento. Soy incapaz de cruzar miradas con la gente porque, literalmente, me muero de vergüenza. Esto me ha pasado en la mayoría de mis sesiones en escenarios grandes, pero nunca lo he contado como estoy haciendo ahora. Noto que se me queda grande y yo no tengo tanta carisma o doy el show suficiente para hacer un buen espectaculo de una sesión mía, como si el escenario se me quedase muy muy grande para lo que hago yo.
A pesar de mi experiencia, muchas veces me siento tremendamente vulnerable ahí arriba yo sola con tanta gente delante de mi. Nunca he terminado de acostumbrarme. Siento una responsabilidad demasiado grande. Y en este momento de mi vida, después de todo lo que ha pasado estos últimos meses, el bajón de adrenalina posterior al set me pasa una factura emocional demasiado alta.
Por eso necesito contar esto. Mi cabeza y mi cuerpo me piden otra cosa: menos exposición y más conexión humana.
Que nadie me malinterprete: este sábado voy a subirme a ese escenario gigantesco y voy a dar absolutamente todo lo que tengo. Estoy lista para hacer bailar. Pero será la última vez. Mi último baile en un formato tan inmenso que a veces me impide disfrutar del todo por el miedo a cagarla o por mi torpeza.
Ojalá algún día pueda volver a Aranda, pero para pinchar de día, en la calle, en la Plaza de la Sal o poniendo música en el Café Central para la gente y parroquianos que me ha apoyado tanto estos años. Espacios donde pueda mirar a los ojos sin que me muera de corte y fluir sin sentirme tan expuesta.
Gracias, Sonorama, gracias Aranda de Duero, gracias asistentes al festival, por dejarme ser gigante todas estas veces, todos estos años. Ahora necesito volver a mi tamaño real. Gracias a todos por acompañarme en lo bueno y en lo malo. Y otra cosa, voy con uno de mis mejores amigos (al que conocí hace +20 años por soulseek): Claudio Seirreb con quien ya lo he vivido mas veces y me llevaré unas visuales que me ha hecho mi amiga y hermana María Lamuy basándose complemente en mi identidad, que espero que gusten a la gente.
Nos vemos este sábado en el escenario Aranda de Duero para terminar la noche bailando como si no hubiera un mañana.
PD: En el “Sonorama goes to Ibiza” (3 días del Festival Sonorama pero en Ibiza) daría para otra entrada en este blog tan solo hablando de la fiesta en el Pikes, la de Pachá con mi hermano Vic González (nolointenteshazlo), quedarme en una suite en el hotel de Usuhaia, la pinchada de rock and roll que hice en el Hotel Paradiso y la sesión de fotos en la habitación esa que es transparente (que por cierto, nunca vi las fotos y no recuerdo el nombre del fotografo) o el día que hablé con Silke y terminé en el restaurante de David Lynch con Rodrigo Valiente. Sólo he ido 4 veces a Ibiza, pero dieron para mucho.
Ah, un abrazo para Paula, no sé si me lee, pero también recuerdo con cariño aquel Sonorama que se cruzó media España para verme. Y un abrazo para Sth, aunque no recuerde nada de aquella vez que fué mi apoyo psicológico en el festi. Y un beso para Sandra. Y para Maca, claro.




Te quiero mucho, eres un solete. 😘
Sé que darle a un “corazoncito” es poco menos que nada pero, sabes que muchos estamos ahí Marta contigo a lo que se pueda. La jefa güena